Ámsterdam, ciudad mágica y con mucho encanto, oferta una gran variedad de atractivos para un viaje de fin de semana insólito y divertido, romántico e inolvidable. En Ámsterdam, lo primero que nos llama la atención es el insólito contraste entre sus maravillosas viviendas y edificios, los preciosos canales y sus impresionantes puentes; con una arquitectura fantástica y original. El arte y la belleza que se respira por cada uno de sus rincones, calles, plazas y locales; siendo fuente de inspiración para muchos artistas, tales como Van Gogh o Rembrandt, cuyas obras aún las podemos admirar en los diversos y magníficos museos de Ámsterdam.
Además, Ámsterdam es para muchos una de las ciudades más bellas y románticas de toda Europa; aunque otros muchos la visitan por las fiestas y la marcha de esta polifacética y liberal ciudad, especialmente para visitar los famosos Coffe-shops, pubs y salas de conciertos; entre otros muchos locales únicos de Ámsterdam. En unas vacaciones o un viaje de fin de semana por Ámsterdam, debemos probar la sensación de navegar por sus mágicos canales, su excelente y peculiar gastronomía, conocer los tesoros del Rijksmuseum, del Stedelijk Museum y otros museos importantes de Ámsterdam; pasear e ir de compras por los fantásticos mercados tradicionales de la ciudad, con músicos y otros artistas coloreando este agradable paseo; y otras muchas alternativas que solo esta insuperable ciudad tiene para ofrecer en un viaje de fin de semana.
Por la noche, en un viaje romántico podemos disfrutar del especial encanto de la ciudad, pero si lo que queremos es marcha y diversión, Ámsterdam nos oferta multitud de posibilidades, entre las que destacamos los bares típicos del lugar, karaokes, salones de baile, discotecas, etc.; y especialmente para mayores de 18 años, tenemos la posibilidad de visitar alguno de los muchos Coffe shop de Ámsterdam, donde podrán degustar las más exquisitas variedades de marihuana y hachís, amparados y controlados por las leyes de la ciudad. Para alojarnos en un viaje barato a Ámsterdam, existen ofertas de hoteles, apartamentos, hostales, pensiones y todo tipo de alojamientos muy baratas; especialmente si reservamos plaza con antelación. Por otro lado, tenemos la posibilidad de coger vuelos a Ámsterdam muy baratos, también reservados con suficiente antelación, ya que es una ciudad con mucho tránsito aéreo y muchas compañías compiten con ofertas de vuelos a Ámsterdam muy interesantes. Lo que ni se puede negar es lo bien que lo pasará en esta capital donde el arte se respira en su ambiente, donde las tradiciones se reflejan por doquier y donde la vanguardia vibra en cada esquina y rincón por el cual usted camine.
Hoy en día numerosas personas aprovechan los fines de semana para visitar una ciudad europea (vuelos inferiores a dos horas). Las compañías aéreas de bajo coste (Vueling, Clikair, Ryanair, EasyJet…) han facilitado este tipo de viajes culturales o de ocio, por lo que no es de extrañar que los viernes sean días de aglomeraciones en los aeropuertos españoles. También se pueden encontrar ofertas de vuelos a buen precio en las compañías aéreas tradicionales. Los numerosos establecimientos hoteleros para todos los gustos y bolsillos, y la gran oferta cultural (museos, exposiciones, conciertos, festivales, compras, etc.) también animan a este tipo de viajes.
Uno de esos destinos es Ámsterdam, una ciudad que me apasiona. Es tranquila, se puede pasear sin muchas aglomeraciones, hay pocos vehículos a motor y numerosos lugares a visitar. Comencemos pues con ella. Para llegar al centro de la ciudad desde el aeropuerto de Schiphol se puede tomar un tren (salen cada 15 minutos) hasta la estación central, que está muy céntrica. La mayoría de autobuses y tranvías pasan por este punto. Frente a la estación se encuentra una oficina de información turística. Las cuales ofreces guías, mapas y toda la información necesaria, pero en esta oportunidad les voy a ofrecer una ruta muy particular para poder conocer a plenitud Ámsterdam. Comenzando se sale de la Estación Central hacia la avenida Damrak hasta llegar a la Plaza Dam.
El edificio principal es el palacio Koninklijk. A un lado se encuentra la iglesia Niewe Kerk que ha acogido actos reales y en el centro de la plaza se encuentra el Monumento Nacional, un obelisco de 22 metros que recuerda a los holandeses muertos en la II Guerra Mundial. En una esquina de la plaza encontramos los grandes almacenes De Bijenkorf. Se sigue con la ruta por la calle Rokin o por la Kalverstraat. Recomiendo esta segunda por lo concurrida y por el número de tiendas que hay a ambos lados. Aquí se encuentra el Ámsterdam Historich Museum (Museo Histórico de Ámsterdam). Un poco más adelante encontramos Begijnhof, una encantadora manzana de casas creada en 1346. Llegamos a la pequeña plaza Spui que está rodeada de cafés, restaurantes y librerías, convirtiéndose en uno de los lugares más encantadores de la ciudad. Tras ella y por la calle Singel con numerosas tiendas y centros comerciales llegamos a Munttoren (Torre de la Moneda) y el famoso mercado de flores Bloemenmarkt.
La ruta sigue por la elegante y entretenida Nieuwe Spiegelstraat (calle de los anticuarios) hasta llegar al Rijksmuseum, con una gran selección de pintura holandesa y europea. Cerca que aquí, a los que les guste la cerveza pueden visitar Experiencia Heineken y el concurrido mercado callejero de Albert Cuypmarkt. Ya de regreso, se pasa por la comercial y exclusiva calle Pieter Cornelist Hooft hasta llegar a Leidse Plein en la que destaca el edificio del American Hotel. Después de tomar un respiro y reponer fuerzas en unos de los cafés de la plaza, sse puede seguir por la calle Leidse hasta el canal Prinsengracht y siguiendo hasta Runstraat donde encontramos una de las mejores panaderías de la ciudad Bakkerij Paul Année y De Kaaskamer con una excelente selección de quesos. Sin duda un recorrido sumamente completo y fantástico, donde conocerás gran parte de l hermosa ciudad Holandesa.
Una visita al Museo Van Gogh es una experiencia única. En ningún otro lugar del mundo se puede contemplar una colección tan extensa de Vincent van Gogh. En el Museo Van Gogh en Ámsterdam podrá seguir con detalle la evolución de la obra del artista o comparar sus cuadros con las obras de otros artistas del siglo XIX que forman parte de la colección. Además, el Museo cuenta con una amplia oferta de exposiciones sobre diversos temas de la historia del arte del siglo XIX.
Pero sin duda que es en Ámsterdam donde se halla la colección de obras más importante del genial Vincent Van Gogh, son cientos de pinturas en óleo, acuarelas, que se exhiben junto a objetos personales, las cartas al hermano Theo, obras de sus amigos pintores y de otros artistas de la época. El museo se halla en la calle Paulus Potterstraat 7, en Museumplein entre los edificios del Rijksmuseum y el Stedelijk Museum, se accede con los tranvías 2, 3, 5 y 12, bajando en la parada Van Baerlestraat. También llegan los tranvías 16 y 24 con parada en Museumplein. Está abierto al público todos los días de 10.00 a 18.00 horas, los viernes permanece abierto hasta las 22.00 horas. Cierra el día 1 de enero. La colección ocupa tres pisos del museo y ofrece las obras de Van Gogh clasificadas por año y lugar, Holanda, París, Arles, Saint Remy y Auvers-sur-Oise. También hay obras de parientes, amigos y contemporáneos de Van Gogh que de una u otra forma influyeron en su vida y obra. Para ver la colección en internet visite el sitio oficial, en holandés e inglés.
El museo fue inaugurado en el año 1973 y tiene dos cuerpos, el primero sobre la calle es obra de Gerrit Thomas Rietveld (1888-1964) y el segundo terminado en 1999 fue diseñado por el arquitecto Kisho Kurokawa. El Museo Van Gogh se inauguró en 1973. Al principio, casi sólo se exponían obras de la colección de la familia Van Gogh, reunidas por Theo, hermano menor de Vincent, que era marchante de arte y coleccionista. Durante su vida, Van Gogh envió gran parte de su obra a su hermano. Theo compraba, vendía y coleccionaba también obras de otros pintores del siglo XIX, tales como Paul Gauguin, Camille Pissarro y Adolphe Monticelli. Su viuda, Johanna van Gogh–Bonger supo mantener gran parte de la colección en su propiedad. Gracias a su hijo Vincent Willem van Gogh, la colección, entretanto en manos de la Fundación Vincent van Gogh, pasó a exponerse en un museo edificado expresamente para este fin por el arquitecto Gerrit Rietveld. Esta colección, cedida por la Fundación Vincent van Gogh al Museo van Gogh en préstamo de uso, ha ido aumentando con el paso de los años gracias a adquisiciones, préstamos y donaciones. Gracias a una amplia y específica política de compra, el museo se ha con-vertido en los últimos años en un polifacético ‘Museo del siglo XIX’. En el se coleccionan obras de diferentes corrientes y estilos, como el Realismo, el Impresionismo y el Simbolismo, y se exponen, además, obras de artistas que Van Gogh admiraba, contemporáneos más modernos como Paul Gauguin y Georges Seurat, pero también pintores más tradicionales como Ary Sheffer.