Ámsterdam se beneficia de ser la principal ciudad y puerto de Holanda o de los bien llamados Países. Se halla casi totalmente atravesada por increíbles canales que decoran el lugar de una manera única y especial, todos ellos dan lugar a la formación de 90 islas sobre las que se levanta la ciudad, comunicados entre sí por medio de solemnes puentes. Además de ser uno de los centros culturales y económicos más importantes de Europa, se halla unida por el canal que lleva su mismo nombre, el símbolo de identidad de una ciudad admirada por la belleza de su urbe.
Cuenta la leyenda que hace muchos años atrás unos pescadores se paseaban en una vieja balsa acompañados de su adorada mascota, andaban sin rumbo alguno hasta que sin pensarlo llegaron a la desembocadura de un río llamado Amstel. Entonces, a partir del asentamiento de los sucesivos pescadores se fue formando un pueblo que más tarde se convertiría en una ciudad.
Ámsterdam comienza a transitar sus años gloriosos a partir del año 1300, época en la que se proclama con el título de ciudad. Su desarrollo y expansión como tal no dejó de suspenderse y aún continúa hasta la actualidad. Rápidamente, comienza la expansión en ultramar y en muy pocos años sus flotas ya se encontraban distribuidas por todo el extremo Oriental. Alrededor del 1600 se inicia la construcción de los principales canales que más tarde serían el principal centro de atracción turístico. Junto a ellos la destacada burguesía de la época levantó las mansiones y los edificios más prestigiados y admirables del momento. La intensa actividad industrial es una de las razones fundamentales por la cual su economía se destaca por ser estable. Los ingresos también provienen de una de las fuentes más importantes para la ciudad, el turismo. Sin duda alguna es la gran puerta de entrada a toda Holanda.